Tesoros de rastrillo: Cuentos infantiles

Una de las cosas que suelo buscar en los rastrillos son libros infantiles. El domingo pasado encontré una recopilación de cuentos de los hermanos Grimm. El libro está hecho un desastre, la mitad de las hojas sueltas y con los bordes destrozados por la humedad, algunas de ellas se deshacen al tocarlas.

Estareis pensando, bueno ¿y esta loca para que quiere un libro que a duras penas se puede leer? Pues básicamente porque me daba pena dejarlo tirado entre el montón de trapos y otros trastos de difícil clasificación en el que lo encontré.

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERAComo se puede ver está muy mal cuidado.

libro1 Lo que más me gustan son las ilustraciones.

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Es bastante difícil leerlo sin acabar de destrozar las páginas, así que he pensado enmarcar las ilustraciones y la portada. Y con las hojas que no tienen ilustración hacer algo como esto, o quizás alguno de mis anillos.

Aunque no me gusta nada romper libros así que veremos que decido al final. Quizás se quede en la estantería de libros infantiles y lo saque para adorarlo de vez en cuando.

Tesoros del rastrillo: Hormas de zapatos / Wooden shoe last

Llevaba tiempo buscando por el rastrillo unas hormas antiguas de zapatero, pero o estaban demasiado carcomidas o ya estaban restauradas y las vendían muy caras.

Hoy he encontrado unas perfectas, con un único agujero de carcoma, el resto de agujeros que tiene son de las puntas para clavar el cuero.

Son hormas de niño, del número 32. Cuando estén acabadas irán sobre la cómoda de la habitación de los peques.

Además de los agujeros están un poco manchadas de pegamento. Por ahora las he limpiado, lijado y puesto el tratamiento para las carcoma, así que les quedan un par de semanitas en cuarentena dentro de una bolsa.

 

Tesoros del rastrillo: cucharillas de plata

Hace ya algunos años unos amigos formaron un grupo musical. Como no tenían suficiente dinero para comprar amplificadores y demás bártulos, decidieron pedir a conocidos y familiares que les dieran cosas que ya no quisieran para venderlas en el rastro.En aquel tiempo yo estaba en ese momento en que piensas que la vida acaba a los 30 y que las cosas cuanto más nuevas mejor. Así que en las ocasiones en que me acercaba al rastro para ver a mis amigos o echarles una mano en la vigilancia del puesto me sorprendía ante los trastos que la gente podía llegar a comprar.
¿Una radio de los años 50? ¿de verdad? pero si Sony vende unas minicadenas fabulosas. ¿discos de vinilo que además hay que limpiar? ¿es que la gente no sabe de la existencia de las reediciones en Cd? ¿muebles con carcoma que a saber quien a comido-dormido-lo que sea en ellos? puajjjjj. Pues sí, esos eran mis pensamientos mientras me quedaba atónita ante la inexplicable alegría de alguien que encontraba entre la maraña de trastos una balanza oxidada del año de la polka.
Y como pasa casi siempre, al final me tuve que comer mis propias palabras y recordar aquella sabia aunque poco elegante sentencia que decía mi abuela “no escupas hacia arriba porque puede caerte en la cara”. Ahora soy yo quien rebusca en los puestos del rasto y quien pone cara de boba ante los objetos que encuentro. Y de eso va esta sección, de los pequeños y no tan pequeños tesoros que se vienen a casa con la intención de darles una segunda oportunidad.
Una de mis fijaciones son los cubiertos, en cuanto veo montón de ellos allá voy a investigar. Esta semana, en uno de esos puestos desastrosos (los que más me gustan), con todo tirado por el suelo y sin nigún orden, encontré estas maravillas.
Son dos cucharillas de plata de postre de Wm. Rogers Mfg Co., el diseño es Grand Elegance. Según he leído podrían ser de 1959. Este es su aspecto después de una primera limpieza porque cuando las rescaté estabas totalmente negras.
Lo mejor de todo el precio, el señor del puesto pensaba que eran morralla y me dejó las dos por 1 euro.