Café Irlandés

Quienes me conocen saben de mi incapacidad para relacionar las caras de las personas con su nombre y lo que es más importante para recordar dónde las he visto antes, cosa que me ha puesto en situaciones comprometidas varias veces.

Para evitar reproches he optado por saludar a toda persona que me suene mínimamente, de manera que, si realmente nos conocemos quedo bien y si no nos conocemos como mucho la otra persona se devanará el cerebro un rato intentando saber quién soy.

Bueno esa era la teoría hasta el día en que decidí esperar a que abrieran una de las tiendas de míster Amancio tomando un café tranquilamente. En esas estaba yo cuando me percaté de que el señor sentado en la mesa de en frente me sonaba de algo. En principio intenté evitar el contacto visual para no tener que fingir que le recordaba, así que inicié maniobras de evitamiento. Lamentablemente no funcionó (¿he dicho que el señor estaba sentado justo en frente de mi?) y ocurrió lo siguiente.

Yo poniendo mi cara de que alegría de verte: hola

Señor con cara de sorpresa: Hello

Yo intentando adivinar dónde había visto antes al guiri: ejem, ejem, how are you?

Señor con más cara de sorpresa todavía: fine thanks, and you?

Yo agobiada porque sigo sin saber de dónde lo conozco: oh, fine, fine.

Y a partir de este momento me embarco en un monólogo sobre que estoy tomando un café (evidente), el calor que hace (más evidente todavía), que voy a comprar a la tienda de Amancio y no recuerdo que más. A todo esto el misterioso extranjero mirándome con cara entre divertido y pasmado. Finalmente le digo que me alegro de haberle visto y me despido.

Al cabo de un rato ya me había olvidado del incidente y  comencé con mis compras, hasta que en el mismo momento en que sopesaba la posibilidad de llevarme a casa unos zapatos de tacón imposible recordé de dónde conocía al misterioso extranjero.

 

Para los que sólo os suene o directamente no lo conozcais es Colm Meaney, un actor Irlandés que debió pensar que ese día le había tocado lidiar con la loca del pueblo.

Anuncios

Novios y famosos

Tres de mis novios se han hecho famosos, me pregunto si estadísticamente es eso normal, me refiero a que los exnovios de una se vayan haciendo famosos uno detrás de otro. Ahora lo tengo asumido pero la primera vez que me pasó, es decir, la primera vez que vi a uno de ellos en la televisión me quedé perpleja. Cuando conté el descubrimiento a mi amiga del alma, se dedicó a rastrear por Internet todo lo que había sobre él y me dijo “Hija. ¿Con lo monísimo que es lo dejaste escapar? mira que tienes poco ojo para los hombres”. El primero, el monísimo, fue en realidad un feliz rollo universitario y acabamos como buenos amigos.
La segunda vez tuve una sensación de dejavú tremenda, estaba junto a la misma amiga y le dije que eso de ver a un exnovio en la tele lo había soñado, a lo que ella me respondió “no lo has soñado, es que ya es el segundo” y después de escuchar un rato lo que mi nuevo famoso ex decía en la entrevista sentenció “sigue tan espeso como siempre, aunque si llego a saber esto no te hubiera insistido para que lo dejaras”. El segundo, el espeso, fue un novio de los intensos, y acabamos la relación en una cafetería de diseño, dando una escena digna de un melodrama de los años 40.
La tercera vez fue leyendo el suplemento del dominical, había una entrevista a un nuevo y sorprendente escritor que resultó ser el último de mis ex que se hacía famoso. Superada la sorpresa, llamé a mi amiga para contarle el descubrimiento y ella, con su tacto habitual me dijo, “bueno, no te has perdido nada, este sigue siendo más tonto que un cerrojo”.