Inspiration board: fiesta de cumpleaños Arcoiris

En septiembre tenemos dos cumpleños en casa y no hay nada que me guste más que planear fiestas, así que ando como loca buscando ideas. La primera es la del peque, que ya cumple un año aunque me parece que fue ayer cuando nos miramos a los ojos por primera vez.

Será una fiesta con el tema del arcoiris, merendaremos tarta y piruletas arcoiris, cupcakes de confeti y naranjas de gelatina de colores. De decoración unos globos de lana y guirnaldas de colores. Como sorpresas una party in a box y un pájaro-piñata.

Para las recetas aquí y aquí. La decoración y la party in a box aquí. La piñata aquí y los globos de lana aquí. Y muchas más ideas para fiestas aquí

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Café Irlandés

Quienes me conocen saben de mi incapacidad para relacionar las caras de las personas con su nombre y lo que es más importante para recordar dónde las he visto antes, cosa que me ha puesto en situaciones comprometidas varias veces.

Para evitar reproches he optado por saludar a toda persona que me suene mínimamente, de manera que, si realmente nos conocemos quedo bien y si no nos conocemos como mucho la otra persona se devanará el cerebro un rato intentando saber quién soy.

Bueno esa era la teoría hasta el día en que decidí esperar a que abrieran una de las tiendas de míster Amancio tomando un café tranquilamente. En esas estaba yo cuando me percaté de que el señor sentado en la mesa de en frente me sonaba de algo. En principio intenté evitar el contacto visual para no tener que fingir que le recordaba, así que inicié maniobras de evitamiento. Lamentablemente no funcionó (¿he dicho que el señor estaba sentado justo en frente de mi?) y ocurrió lo siguiente.

Yo poniendo mi cara de que alegría de verte: hola

Señor con cara de sorpresa: Hello

Yo intentando adivinar dónde había visto antes al guiri: ejem, ejem, how are you?

Señor con más cara de sorpresa todavía: fine thanks, and you?

Yo agobiada porque sigo sin saber de dónde lo conozco: oh, fine, fine.

Y a partir de este momento me embarco en un monólogo sobre que estoy tomando un café (evidente), el calor que hace (más evidente todavía), que voy a comprar a la tienda de Amancio y no recuerdo que más. A todo esto el misterioso extranjero mirándome con cara entre divertido y pasmado. Finalmente le digo que me alegro de haberle visto y me despido.

Al cabo de un rato ya me había olvidado del incidente y  comencé con mis compras, hasta que en el mismo momento en que sopesaba la posibilidad de llevarme a casa unos zapatos de tacón imposible recordé de dónde conocía al misterioso extranjero.

 

Para los que sólo os suene o directamente no lo conozcais es Colm Meaney, un actor Irlandés que debió pensar que ese día le había tocado lidiar con la loca del pueblo.

Inspiration board: Salón

Estoy en proceso de decorar mi casa nueva, bueno, en realidad estaré en proceso si las obras terminan algún día, porque por ahora sólo hago y rehago planos de distribución y collages con picassa.

El caso es que la primera casa que decoré fue un desastre,  no se me ocurrió otra cosa que ir a comprar con mi madre y mi suegra sin tener ni idea de decoración. Al final compré lo que ellas con toda su buena fe me aconsejaron. Evidentemente me cansé a los dos días de los muebles del salón por catálogo (todos iguales porque queda mal mezclar), de los sofás mastodónticos (porque los sofás no hace falta que sean bonitos, basta que sean cómodos), de las cortinas de abuela con su cordoncillo para recogerlas y todo.

Después de esa experiencia empecé a leer revistas de decoración y más tarde me adentré en el interminable mundo de los blogs. Así que siguiendo sus consejos me he puesto a planificar, planificar y planificar.

Este es el del salón. Tengo bastantes cosas claras pero todavía dudo de algunas. Lo que tengo claro es que el color de base será el blanco/crudo en paredes y sofás y los suelos irán en madera de iroko. El colorido los pondrán los complementos en turquesa, naranja y dorado. Las estanterías, mesas, etc, son los que son porque ya los tengo pero necesito dos butacas y no se cómo tapizarlas. Me gustaría que fueran estampadas pero ¿a rayas? ¿flores? ¿azul-crudo? ¿azul-naranja-crudo? Tendré que seguir mirando e inspirándome en mi blog preferido, aquí

Novios y famosos

Tres de mis novios se han hecho famosos, me pregunto si estadísticamente es eso normal, me refiero a que los exnovios de una se vayan haciendo famosos uno detrás de otro. Ahora lo tengo asumido pero la primera vez que me pasó, es decir, la primera vez que vi a uno de ellos en la televisión me quedé perpleja. Cuando conté el descubrimiento a mi amiga del alma, se dedicó a rastrear por Internet todo lo que había sobre él y me dijo “Hija. ¿Con lo monísimo que es lo dejaste escapar? mira que tienes poco ojo para los hombres”. El primero, el monísimo, fue en realidad un feliz rollo universitario y acabamos como buenos amigos.
La segunda vez tuve una sensación de dejavú tremenda, estaba junto a la misma amiga y le dije que eso de ver a un exnovio en la tele lo había soñado, a lo que ella me respondió “no lo has soñado, es que ya es el segundo” y después de escuchar un rato lo que mi nuevo famoso ex decía en la entrevista sentenció “sigue tan espeso como siempre, aunque si llego a saber esto no te hubiera insistido para que lo dejaras”. El segundo, el espeso, fue un novio de los intensos, y acabamos la relación en una cafetería de diseño, dando una escena digna de un melodrama de los años 40.
La tercera vez fue leyendo el suplemento del dominical, había una entrevista a un nuevo y sorprendente escritor que resultó ser el último de mis ex que se hacía famoso. Superada la sorpresa, llamé a mi amiga para contarle el descubrimiento y ella, con su tacto habitual me dijo, “bueno, no te has perdido nada, este sigue siendo más tonto que un cerrojo”.

Tesoros del rastrillo: cucharillas de plata

Hace ya algunos años unos amigos formaron un grupo musical. Como no tenían suficiente dinero para comprar amplificadores y demás bártulos, decidieron pedir a conocidos y familiares que les dieran cosas que ya no quisieran para venderlas en el rastro.En aquel tiempo yo estaba en ese momento en que piensas que la vida acaba a los 30 y que las cosas cuanto más nuevas mejor. Así que en las ocasiones en que me acercaba al rastro para ver a mis amigos o echarles una mano en la vigilancia del puesto me sorprendía ante los trastos que la gente podía llegar a comprar.
¿Una radio de los años 50? ¿de verdad? pero si Sony vende unas minicadenas fabulosas. ¿discos de vinilo que además hay que limpiar? ¿es que la gente no sabe de la existencia de las reediciones en Cd? ¿muebles con carcoma que a saber quien a comido-dormido-lo que sea en ellos? puajjjjj. Pues sí, esos eran mis pensamientos mientras me quedaba atónita ante la inexplicable alegría de alguien que encontraba entre la maraña de trastos una balanza oxidada del año de la polka.
Y como pasa casi siempre, al final me tuve que comer mis propias palabras y recordar aquella sabia aunque poco elegante sentencia que decía mi abuela “no escupas hacia arriba porque puede caerte en la cara”. Ahora soy yo quien rebusca en los puestos del rasto y quien pone cara de boba ante los objetos que encuentro. Y de eso va esta sección, de los pequeños y no tan pequeños tesoros que se vienen a casa con la intención de darles una segunda oportunidad.
Una de mis fijaciones son los cubiertos, en cuanto veo montón de ellos allá voy a investigar. Esta semana, en uno de esos puestos desastrosos (los que más me gustan), con todo tirado por el suelo y sin nigún orden, encontré estas maravillas.
Son dos cucharillas de plata de postre de Wm. Rogers Mfg Co., el diseño es Grand Elegance. Según he leído podrían ser de 1959. Este es su aspecto después de una primera limpieza porque cuando las rescaté estabas totalmente negras.
Lo mejor de todo el precio, el señor del puesto pensaba que eran morralla y me dejó las dos por 1 euro.

Historias de un hospital. Capítulo 1: El tacón

La última hora del turno de noche en urgencias de un hospital siempre es mucho más larga que las nueve anteriores. Cualquiera podría objetar que una hora siempre tiene 60 minutos y que por tanto ninguna dura más que otras, pero no es verdad. De la misma manera que no dura lo mismo una hora cuando estamos tumbados en la playa, que una hora tumbados en la silla del dentista, o en la del ginecólogo, que además de más lenta es bastante más humillante.

Pero volvamos a esa última hora del turno de noche y a su relación con el tacón del título. Como decía, la última hora del turno de noche siempre transcurre lentamente, comienzan a apagarse las luces y encenderse todas las máquinas, sale el primer café de la mañana. En esas circunstancias uno espera que si llega un paciente sea una verdadera urgencia, una urgencia vital, una urgencia-urgencia como dice una compañera.

Sin embargo, no siempre es así. Una mañana, durante esa última hora y mientras tomaba el café que me ayudaría a conducir despierta hasta casa, llegó una señora con dolor en un pie.

Yo: dígame, que le ha pasado

Señora: Me duele el pie

Yo: se ha dado un golpe, ha hecho algún mal movimiento,…

Señora: no, hace mucho que me duele

Yo: dónde le duele exactamente

Señora: en el talón

Yo: Y ha dicho que le duele hace mucho, pero no recuerda si se dio un golpe…

Señora: no, no me he dado un golpe, en realidad sólo me duele cuando me pongo zapatos con tacón

Yo: ¿Sólo con tacón?

Señora: si, sólo con tacón. Dígame usted si no es eso un fastidio, porque la primera vez pensé que serían los zapatos, pero no, me pasa con todos los que llevan tacón y cuando voy plana no me pasa…

Lo dicho, durante esa última hora una espera que sólo vengan urgencias-urgencias.